13 de julio de 2012

El cuento del bosque de Baobabs...



     Hay pequeños rincones en el mundo que sorprenden, lugares por los que pasas a diario y crees conocer hasta que un día te paras a mirar detenidamente y descubres que jamás habrías siquiera pensado que verías.
     En mi caso, dos pequeñas bichas (bola) tuvieron que roer y destrozar con sus diminutas patitas la venda que oprimía mis ojos para mostrarme aquello que buscaba en la distancia, sin ser consciente de que siempre había tenido cerca de mi, un auténtico bosque de Baobabs, que nada tenían que envidiar a los del asteroide B 612.
     Debra me contó hace tiempo una historia que quedó retenida desde entonces en un rincón especial de mi memoria: Cuando era mas pequeña, solía acudir a un bosque, el cual ella pensaba que estaba organizado y estructurado como sus pensamientos. Así pues, bautizó al lugar como "el bosque de su mente". Le gustaba vagar y perderse entre sus árboles, se sentía segura, en calma...hasta que, pasado un tiempo, volvió a ese lugar, a su refugio...para contemplar desolada como todo el bosque había sido talado...ni un solo árbol quedó indemne...lo que le produjo un gran desasosiego y una sensación de vacío en su interior.
Años mas tarde, y cuando me contó esa historia, decidimos buscar entre los dos un nuevo "bosque de la mente", esta vez, compartido, y decidimos que un pequeño bosque de Barbotan sería nuestro refugio...y que pasara lo que pasara, siempre tendríamos un lugar al que acudir y sentirnos seguros.
Bien, pues el año pasado volví a Barbotan, y, cuando me dirigía a nuestro lugar, nuestra mente, compartí el mismo sentimiento que años atrás había experimentado ella...la misma sensación de vació al ver un paisaje vacío...un desierto, ya no quedaba nada...
     Fue un gran impacto...pero la historia no acaba aquí, ya que cuando vinieron de visita a Valencia, ella y la yayi, en uno de los paseos por el río Turia, Debra descubrió el gran bosque de Baobabs, y tras compartir esta historia con la yayi, este pasó a ser nuestro nuevo "bosque de la mente".
Lo que hace este lugar tan especial (por si no fuera suficiente el que esté lleno de Baobabs) es que el principito cuida cada mañana de el, razón por la cual podemos respirar tranquilos, y tener presentes que nuestro rincón perdurará, resistiendo el ataque de excavadoras y taladoras anti-bosques de mentes, y asegurándonos un lugar en el que perderse.





4 comentarios:

  1. Uy, pues si el Principito los arrancaba, yo no dejaría que los cuidase él, eh?

    Eso me pasó a mí con otro bosque que no era de Baobabs, en varias ocasiones. No lo relacionaba con mi mente pero sí con un especie de refugio o lugar de meditación. Hasta que lo talaron todo, igual que talaron mi alegría de la infancia...

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    1. El principito arrancaba los de su asteroide porque era tan pequeño que amenazaban con destruirlo!! Por eso ahora se ha redimido y cuida los de nuestro bosque :)

      ¿Que le pasa al ser humano?¿Por que tiene que talar todos los bosques-refugios que encuentran?

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    2. Pues porque son lo peor, menos mal que yo no soy humana! xD

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  2. Oh dios mio, por qué no habría leido yo esto... que bien escribes, que artista, que grande nuestra aventura x valencia, en francia, y lo que nos queda x vivir juntos... love uuuuuuuuuu (tu yayi)

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